17.8.09

DIRIMIENDO LA SUPREMACÍA EN EL MAR : JUTLANDIA ( II PARTE)

IMAGEN. GRABADO ENSALZANDO EL HEROISMO DE LOS MARINOS DEL CRUCERO ALEMÁN "WIESBADEN" EN JUTLANDIA
Durante la grandiosa maniobra de despliegue de la Gran Flota no cesaron los enfrentamientos entre las diversas agrupaciones intermedias dispuestas entre los gruesos de ambas escuadras. En torno al inmovilizado crucero ligero “Wiesbaden” se movían, por un lado, los airosos cruceros de batalla de Von Hipper, que concluían la persecución sobre Beatty, y por la otra banda lo cruceros-acorazados de la 1ª escuadra del contralmirante R. Arbuthnot, compuesta por el “Defence”, “Duke of Edinburgh”, el “Warrior” y el “Black Prince”. Arbuthnot ordenó un brusco quiebro hacía el sur para aproximarse y rematar a bocajarro al “Wiesbaden”, que se estaba transformando ante la acumulación de disparos en un derrelicto humeante. Pero los hombres de Von Hipper, que en ese instante, 18.15, habían derivado hacia el noreste descubrieron a su dañado navío y a los expuestos buques de Arbuthnot, sobre los que inmediatamente abrieron fuego. El “Lutzow” pulverizó con 2 salvas al “Defence”, de 14.800 toneladas. Siguiendo nuevamente la declaración de Von Hase: “ sucedió algo terrorífico. Con una tremenda explosión, el buque inglés se partió en dos; una llamarada inmensa lo envolvió por completo, y se hundió ante nuestros ojos”. El “Defence” era el buque insignia de Arbuthnot, que sucumbió junto con toda la tripulación, 893 hombres. El resto de su 1ª escuadra tampoco escapó al correctivo: el “Warrior” sufrió 21 impactos que afectaron a su sala de máquinas; sobrevivió algunas horas, antes de acabar hundiéndose a la mañana siguiente. El “Black Prince” siguió al “Duke of Edimburgh” en la maniobra para alejarse, pero acabó separándose de la escuadra británica, por causas nunca esclarecidas ( ¿ impacto de un torpedo, averías de los sistemas principales? ). Aislado, esa madrugada tendría un trágico encuentro con 2 acorazados alemanes…

Mientras, desde las 18.20, los acorazados británicos castigaban la punta de la escuadra germana. En particular, salieron tocados el “Koning” , el “Markgraf”, el “Derfflinger” y el “Lutzow”. Este último recibió 4 proyectiles en la proa que arrancaron de cuajo una de las torres de artillería y generaron un tremendo incendio y una imponente inundación que hocicó el navío. El ya condenado “Wiesbaden” fue otro de los damnificados, aunque increíblemente se mantuvo todavía a flote.

Lo cierto es que los marineros de Albión habían conseguido desplegarse en una posición que amenazaba con cortar perpendicularmente el rumbo de la escuadra alemana, y teniendo en cuenta su mayor número, terminar envolviéndola. Ante ese gravísimo peligro, Scheer consideró virar en redondo. Fue precisamente antes de ejecutar esa maniobra evasiva cuando los británicos experimentaron un nuevo desastre: en medio del duelo artillero , el crucero de batalla “Invencible” de 17.250toneladas y victorioso veterano de las Malvinas en 1914, fue blanco a las 18.31 de un cañonazo procedente del “Derfflinger” que hizo explotar los pañoles de municiones de su parte central, provocando sucesivas voladuras a las que solo sobrevivieron 6 náufragos. El “Invencible” se llevó consigo a 1.026 hombres, incluido el contralmirante Hood.

A pesar de anotarse este tanto, la situación de Scheer continuaba siendo muy precaria, sin poder vislumbrar a sus propios cruceros batallas y con mala visibilidad por el este-noreste, precisamente donde se acababa de extender al completo la Gran Flota. De ahí se entiende la orden emitida a las 18.35 de invertir el rumbo 180º sobre estribor, enfilando así hacia el suroeste y alejándose de la tenaza enemiga, mientras los destructores tendían cortinas de humo ocultando la maniobra. El giro, perfectamente ejecutado desconcertó a los ingleses, que no lo incluían en sus programas de táctica por considerarlo demasiado arriesgado y proclive a las colisiones. Los cruceros de exploración ingleses, escarmentados ante puntería alemana, procuraron mantener las distancias, con lo que no pudieron informar inmediatamente de los movimientos enemigos.

Todo ello condujo a un breve receso, con la interrupción total del fuego a las 18.50. La oportuna pausa fue aprovechada por Von Hipper trasladarse a otro de sus barcos, abandonando el arrasado “Lutzow”, que intentó por su parte renquear a puerto, escoltado por 4 destructores. Ahora, la división de Von Hipper quedaba en la expuesta retaguardia cerrando la formación en retirada.

La respuesta de Jellicoe a la jugada de su antagonista fue tal vez demasiado cautelosa; en lugar de perseguirlo decididamente, se limitó a gobernar hacía el sur, permitiendo a los alemanes cierto respiro, que paradójicamente sería roto por el propio Scheer cuando a las 18.55 volvió a cambiar de rumbo, de nuevo contra los estupefactos y encantados británicos, que veían como la escuadra enemiga aceptaba nuevamente el desigual envite.
FOTO. EL ALMIRANTE JOHN JELLICOE, EN EL ACORAZADO INSIGNIA "IRON DUKE".
Esta decisión de Scheer de aceptar un nuevo mano a mano ha sido siempre muy polémica, tanto en sus justificaciones como en sus consecuencias. El propio almirante alegó con posterioridad que trataba de recuperar la iniciativa para no terminar acorralado y en mala posición para conseguir la ruptura de contacto aprovechando la oscuridad de la noche, aparte de tratar de rescatar a los tripulantes del indomable “Wiesbaden”. Algunos autores opinan que en realidad pretendía hacerle una pasada ( causando los correspondientes estragos ) por la popa a la Gran Flota, a la que habría situado con poca exactitud, y calculado una composición numérica errónea por defecto, y por tanto una longitud de formación más corta. Lo cierto es que corrió a estrellarse contra el mismísimo centro de la línea enemiga, repitiendo el escenario del que se había zafado media hora antes.

En pocos minutos la “ Hochsee Flotte” se vió envuelta en un verdadero alud de andanadas, con todo el arco del horizonte silueteado de fogonazos envolviendo mortalmente a la vanguardia germana. A las 19.12 Scheer tuvo que dar su brazo a torcer y ordenar su tercer giro a estribor de la jornada, pero apurado por la comprometida situación, radió a los cruceros de batalla de Von Hipper que insistieran y continuaran su marcha de colisión, en una especie de carga de la “caballería ligera acuática”. Esto equivalía casi a una inducción al suicidio, pero Hipper ( temporalmente a bordo de un destructor ) y sus capitanes de navío acataron la orden y llegaron a acercarse a menos de 7.000 metros de de los navíos ingleses. De nuevo los cruceros de batalla recibieron una implacable rociada de proyectiles. Estos también azotaron a los acorazados alemanes inmersos en plena maniobra de giro, especialmente el “Koning” que encajó hasta 21 impactos de elevado calibre; otros como el “Grosser Kurfust” y el “Friederich der Grosse” recibieron asimismo un duro correctivo.

A las 19.18 llegó la salvación, cuando se autorizó a los devastados cruceros de batalla actuar contra “la vanguardia enemiga”, lo que en la práctica les daba libertad para caer hacia el suroeste y eludir así el lazo mortal de la Gran Flota. El precio había sido importante: 21 impactos directos en el “Seydlitz” con 150 bajas, 17 en el “Derfflinger” con 190 bajas y 4 impactos en el “Moltke”, mejor librado. Aparte de esta tardía pero oportunísima contraorden , posiblemente lo que salvó a los dos primeros cruceros citados fue la deficiencia de los proyectiles británicos de gran calibre ( comprobada después de la batalla a instancias del contralmirante Beatty ), que por un defecto de fabricación en las espoletas estallaban antes de haber perforado los blindajes, aminorando sus efectos destructivos. El concurso de las flotillas de destructores VI y IX del capitán Heinrich que sumaban 11 unidades en total, contribuyó a resguardar a los buques de Von Hipper puesto que a las 19.15, a instancias de Scheer, se arrojaron al ataque a 30 nudos, tendiendo cortinas de humo, atrayendo sobre si el fuego enemigo y lanzando un abanico de 12 torpedos: una actuación eficaz, porqué Jellicoe ordenó para esquivarlos una caída hacia fuera, a babor, que le alejaba 3.500 metros de la flota alemana y acabó por interrumpir el tiro de los cañones ingleses. No obstante, los intrépidos “zerstorer” pagaron su tributo: el S-35 de 640 toneladas fue alcanzado y se partió en dos arrastrando a 88 hombres, mientras que fueron dañados el S-51 y el V-28. Además debieron abandonar su pretensión de evacuar a la tripulación del destrozado “Wiesbaden” que terminaría por hundirse horas después con su dotación casi íntegra ( 588 marineros, salvo un superviviente ).

FOTO. EL ESCRITOR JOHANN KINAU, DE SEUDÓNIMO "GORCH FOCK", EMBARCADO EN EL "WIESBADEN" Y FALLECIDO EN JUTLANDIA
Al igual que la anterior decisión de Scheer, la caída hacia fuera de Jellicoe ha sido denostada por sus críticos que sostienen que en vez de caer 90º hacia fuera hubiera debido hacerlo solo sobre 45º hacia fuera o incluso adentro, para no dar opción de escape a los alemanes. Aún más se le ha reprochado que después de ejecutar esa maniobra no ordenase continuar a una velocidad de 20 nudos en pos del enemigo rumbo oeste; en cambio durante la siguiente media hora describió un semicírculo a velocidad 17 nudos, desde la 19.33 al sur, desde las 19.41 al suroeste y solo a las 20.00 al oeste pleno, por donde se alejaba la Hochsee Flotte. Beatty instó a su superior a las 19.47 a una persecución más enérgica: “ Urgente. Propongo vanguardia de acorazados siga a cruceros de batalla. Podemos cortar ¿ la cabeza, la cola, la retirada? a toda la escuadra enemiga” A las 20.00 Jellicoe optó por seguir el consejo, aproó al oeste y solicitó a la 2º escuadra de acorazados del vicealmirante Jerram que se sumara a los cruceros de batalla de Beatty; pero Jerram, sin contacto visual con Beatty, no cumplimento la orden. Así que cuando los veloces cruceros de batalla ingleses, lanzados a toda velocidad en pos del enemigo hallaron a las 20.17 la cola de la formación alemana, compuesta por las molidas naves de Von Hipper que intentaban penosamente reparar los daños sufridos, se encontraron sin apoyo.

A pesar de ello, aquella incursión de Beatty hubiera podido ser el colmo de los bravos pero desmantelados “Derfflinger” y “Seydlitz”, que volvieron a recibir varios impactos, uno de ellos en el puente de mando del “Seydlitz”; pero el ángel de la guarda de ambas embarcaciones hizo horas extras durante el choque de Jutlandia, y la providencial intervención de los 6 viejos acorazados pre-dreadnought de la clase “Deutschland” volvió a rescatarlos in extremis. El fuego simultaneo de las 24 piezas de 280 mm que reunían los veteranos "Deutschland" fue suficiente para persuadir a Beatty de la conveniencia de suspender su acoso.

El vicecomandante británico, mucho más cauto después de las terribles voladuras de 3 de sus cruceros de batalla, y separado de la “Grand Fleet”, prefirió ahora no tentar la suerte y alejarse levemente hacia el sur. De este modo concluían los enfrentamientos entre los grandes colosos blindados , porque la caída de la noche impedía los combates en línea. El sol se puso a las 20.19, si bien durante el crepúsculo se mantuvieron escaramuzas menores entre los destructores y los cruceros ligeros que gravitaban alrededor de ambas escuadras. Los jefes de ambas meditaban los pasos a seguir durante la noche: dispositivos de marcha, objetivos que se pretendían alcanzar una vez llegada la amanecida, y especialmente, cuales serian las intenciones del enemigo.

Scheer, ya plenamente consciente de haberse enfrentado a la totalidad de la Gran Flota británica, se inclinó por dirigirse hacia el banco de Horns Reef, en demanda de la proximidad de la costa germana, y a mano de la protección de los campos de minas propios fondeados allí. Si en la mañana siguiente volviera a encuentrarse con los barcos británicos en Horns Reef, su libertad de elección estaría asegurada. El almirante teutón, sospechando que los ingleses procurarían interponerse en su itinerario durante la noche, para obligarle a dirigirse hacia el oeste y por tanto al interior del Mar del Norte, ordenó a las flotillas de destructores II, V y VII, y parte de las VI y IX, que buscasen y hostigasen al adversario, aun a riesgo de quedarse sin cobertura propia en la mañana del 1 de junio. Respecto a los acorazados, a las 21.06 Scheer fue tajante: debían dirigirse en ruta directa ( 150 kilómetros ) a Horns Reef, sin apartarse del rumbo sur-sureste, ocurriera lo que ocurriera durante la travesía nocturna.

El planteamiento de Jellicoe descartaba entablar una batalla nocturna, donde la superioridad numérica que disfrutaba quedaría virtualmente anulada, y las posibilidades de ser víctima de ataques torpederos, o aun peor, de “fuego amigo” por dificultades de identificación, elevadísimas. En principio el jefe británico se inclinó por seguir rumbo sur, pensando en interceptar al enemigo al clarear el día siguiente, si este elegía como vía de escape Heligoland o el estuario del Ems. Además decidió mantener junto a la Gran Flota toda su fuerza de destructores ( precisamente pintada de negro y entrenada para los ataques torpederos nocturnos ). La estructura de marcha adoptada se basaba en 6 columnas, separadas solo por 1,5 kilómetros, para evitar confusiones o separaciones alarmantes, mientras que las flotillas de destructores y la 2ª escuadra de cruceros ligeros se desplazaría en la retaguardia. Algo más adelantado, al suroeste, el incansable Beatty formaba la vanguardia junto a la 1ª y 3ª escuadras de cruceros ligeros.

La oscuridad se presentaba muy densa, debido a la ausencia de luna y al cielo cubierto. Insospechadamente a las 22.00 la “Hochsee Flotte” se encontraba a tan solo 12 kilómetros al oeste-noroeste del grueso británico, justo detrás de él. Los alemanes terminaron sobrepasando por la cola a los acorazados antagonistas, pero se enzarzaron con algunos de los destructores y cruceros ligeros que cerraban la formación de Jellicoe. A partir de las 22.04 se produjeron una sucesión de feroces encuentros con intercambio de disparos y torpedos. Los primeros afectados fueron el crucero ligero de Su Majestad “Cástor” que tuvo 19 muertos y 23 heridos, y el alemán de la misma clase “Hamburg” con 40 bajas; a las 22.20 hubo otro enfrentamiento en el fueron alcanzados los cruceros ligeros “Southampton” con 36 muertos y 40 heridos tras recibir 18 proyectiles y el “Dublín” que por su parte sufrió 8 impactos con 27 bajas. Pero mucho peor parado terminó uno de sus oponentes, el germano “Frauenlob” de 2.670 toneladas que fue víctima de varios impactos y un torpedo arrojado por el “Southampton” que lo fulminó casi instantáneamente. El “Frauenlob” arrastró consigo a 313 hombres, incluido su capitán Georg Hoffman. Otro de los componentes del III grupo de reconocimiento de Von Reuter que terminó afectado, aparte del desgraciado “Frauenlob”, fue el crucero “Stettin” que padeció daños menores y 36 bajas.

A las 23.00 se produjo un suceso todavía más espectacular y sangriento, cuando el renqueante crucero acorazado “Black Prince” tocado durante los combates del día y que surcaba la mar a duras penas tratando de reincorporarse a la Gran Flota, identificó varias sombras insinuadas en la oscuridad como acorazados británicos y emitió la señal luminosa de reconocimiento. Error fatídico. Eran los acorazados alemanes “ Thuringen” y “Ostfriesland” de 22.000 toneladas, que acto seguido iluminaron con sus focos de gran potencia al infortunado navío y lo desintegraron en apenas 4 minutos disparándole prácticamente a quemarropa ( estaban a solo 1.500 metros de distancia ) con toda su artillería. Ninguno de sus 857 tripulantes pudo salvarse.

A las 23.30 el conductor de la 4ª flotilla de destructores británicos, el “Tipperary” mostró la señal de reconocimiento a unas sombras entrevistas: fue iluminado por los proyectores del II grupo de reconocimiento alemán, fuerte en 3 cruceros ligeros, e inmediatamente alcanzado por un aluvión de granadas que lo dejaron rápidamente destrozado, hundiéndose dos horas más tarde con 185 muertos; el resto de las unidades de la flotilla arrojaron torpedos y se alejaron. Para tratar de esquivar los artefactos el II grupo de reconocimiento ejecutó un brusco giro hacia el oeste, que provocó el abordaje del “Elbing”, de 4.300 toneladas, por el acorazado de su misma bandera “Posen” que le seguía a poca distancia moviendose a 16 nudos. Evacuada su dotación, el inmovilizado buque seria autohundido por los propios germanos. Uno de los destructores de la 4ª flotilla, el “Spitfire” se vió en el trance de ser abordado deliberadamente por el acorazado “Nassau”, aunque terminaron rozándose lateralmente e intercambiando algunos disparos.

Estos enfrentamientos dispersos eran vislumbrados desde el resto de los barcos presentes con intensa emoción. Cediendo la palabra a Von Hase: “ Veíamos los fogonazos de los disparos, los grandes piques iluminados por los proyectores(…) no podiamos distinguir los detalles, pero los resultados de la lucha que se libraba se hacían patentes para nosotros cuando un llameante buque tras otro,al rojo vivo, desfilaba en las cercanías”

Poco más tarde la 4ª flotilla volvió a protagonizar otro agónico episodio, cuando varias bengalas iluminantes arrojadas por los alemanes delataron su posición. El “Broke” tocado en el timón y con 81 bajas a bordo abordó al “Sparrowhawk”, que instantes después era también abordado por el “Contest”. A las 3.00 el “Sparrowhawk” fue abandonado y rematado por otro destructor inglés. Este nuevo sacrificio no fue en balde, porque durante todo el incidente los destructores volvieron a usar sus tubos lanzatorpedos, haciendo diana en el crucero ligero “Rostock”,causándole 20 bajas y tales desperfectos que a las 3.45 sería evacuado y hundido por su propia dotación. A modo de colofón, la 4ª escuadrilla todavía lanzaría un postrer e infructuoso ataque en el que caerían el “Fortune” y el “Ardent”, con 150 muertos y decenas de heridos.

Junto a las vicisitudes de la 4º flotilla, otros destructores ingleses se vieron envueltos en desfavorables incidentes, como el “Turbulent”, que a las 00.15 se enfrentó al acorazado “Westfalen” y resultó hundido arrastrando a 90 de sus hombres. Su compañero de la 13º flotilla, el “Petard” fue asimismo alcanzado pero consiguió escapar al precio de 15 bajas. En torno a las 00.30 la mayor parte de la escuadra germana había rebasado por completo la cola de su antagonista, suceso que fue percibido desde los acorazados británicos de la 6ª división, al descubrir que los combates se desplazaban en una línea desde estribor a babor. Jellicoe, sin información precisa sobre la entidad de las fuerzas que estaban combatiendo y desconociendo la presencia de acorazados entre ellas prefirió mantenerse como iba. Lo cierto es que ambas flotas, después de haber cortado su rumbo y casi coincidir, siguieron marchas divergentes. Scheer ya acariciaba su objetivo, los protectores campos de minas de Horns Reef. Tan solo la 12ª flotilla de destructores ingleses se interponía en su camino. Esta flotilla se había ubicado a unos 15 kilómetros al norte de la 1ª escuadra de acorazados de Jellicoe, para luego desplazarse otros 8 kilómetros hacia el este, lo que la llevó a interceptar casualmente a la Hochsee Flotte a las 1.45, detectando a la II escuadra de los pre-dreadnought. A las 1.52 el comandante de la flotilla, Stirling, radió su importante descubrimiento, que sin embargo no fue recibido en ninguna estación inglesa, posiblemente por las interferencias de las estaciones radiotelegráficas alemanas en tierra firme.

Los destructores de Stirling tomaron posiciones para un ataque torpedero a vuelta encontrada, adelantando primero a la agrupación enemiga, arrojando finalmente a las 2.10 un abanico compuesto por una docena de torpedos. En los barcos teutones no se apercibieron hasta el último instante del peligro, y su desesperada maniobra evasiva no salvó al acorazado “Pommern” de 13.200 toneladas que a las 2.20 pegó un formidable estallido de llamaradas y se perdió junto con toda su marinería, 844 hombres, constituyendo la baja más sangrienta de la flota alemana en todo el combate. Por añadidura, el destructor inglés “Maened” que arrojó con un breve retraso sus 3 torpedos hizo blanco en su homologo alemán V-4, que tuvo 22 bajas y se hundió velozmente, aunque sus naúfragos fueron pronto rescatados por barcos propios.

Virtualmente, ahí finalizó la batalla de Jutlandia, porque ambas agrupaciones continuaron alejandose, y a las 3.00 del 1 de junio los gruesos respectivos estaban ya a 50 kilómetros uno de otro, separación que seguiría dilatándose. Los expectantes vigías no hallaron rastro alguno del adversario, ni entonces ni en las horas siguientes bajo la creciente amanecida. Scheer aguardó un tiempo en Horns Reef hasta que le llegaron las noticias del naufragio del “Lutzow”, en retirada desde hacia varias horas y que no pudo finalmente superar sus vías de agua y otros destrozos, aunque fue evacuado ordenadamente por los 4 destructores que le habían prestado escolta.

Tras confirmar el final del crucero de batalla, el almirante alemán se deslizó entre los campos de minas propios llegando por fin a la anhelada base de Wilhemshaven al mediodía del 1 de junio de 1916.

Durante aquellas mismas horas y ante la ausencia del enemigo, Jellicoe reagrupó sus muy desperdigadas unidades, sin ir mas lejos a la 6ª división que solo al mediodía logro conectar con el resto de los acorazados. Después de varios rastreos infructuosos, el jefe británico terminó por dirigirse de regreso a Scapa Flow, un tanto chasqueado e inmediatamente criticado en su país por mostrar falta de resolución frente a una fuerza contraria manifiestamente más débil.

21.7.09

POR EL VALLE DE LAS SOMBRAS: EL SOMME

A pesar de la sangría de Verdun, las previsiones Aliadas para una ofensiva determinante en el verano de 1916 siguieron su curso. La fuerza británica en Francia había aumentado hasta alcanzar los 1.146.357 soldados en abril, rozando el millón y medio a finales de junio. Haig hubiera preferido descargar el golpe en Flandes, pero los franceses le convencieron para propinarlo más al sur, en el sector del río Somme, que había permanecido en calma relativa desde los combates de otoño de 1914. El grandioso proyecto habría contado con la participación de unas 40 divisiones francesas agrupadas en 3 ejércitos al mando de Foch, pero tuvo que reducirse drásticamente a la vista de la preocupante evolución en Verdun. Joffre finalmente disminuyó su contribución a 26 divisiones ( no disponibles simultáneamente ), cediendo el protagonismo y el esfuerzo central a los británicos. Se acordó que la operaciones de asalto directo empezarían el 29 de junio. No obstante, el poderoso bombardeo preliminar, concebido como la principal herramienta ofensiva puesto que teóricamente la infantería se limitaría a rematar la faena sobre el terreno despejado, comenzaría el 24 de junio.

Los mandos del OHL esperaban alguna clase de maniobra de diversión enemiga en el frente occidental para aliviar la presión que padecían los franceses en Verdun, pero no descubrieron con antelación el punto exacto. Sobre el frente escogido, de unos 30 kilómetros de longitud y próximo al nudo de carreteras de Bapaume que Haig había establecido como objetivo mínimo, se hallaba establecido el II ejército alemán de Von Below. Este si se había apercibido de los preparativos Aliados, pero no consiguió persuadir a sus superiores de la inminencia de un gran ataque. El II ejército estaba compuesto por 11 divisiones, 5 de las cuales permanecían apostadas al norte del Somme, en torno a las riberas del Ancre; otras 3 estaban al sur, hasta el Seurre que marcaba el punto más meridional del futuro empuje enemigo. Las 3 restantes se mantenían como reserva en las inmediaciones. En conjunto, el equipamiento de estas unidades era correcto ( de hecho la mayoría de sus miembros exhibían los nuevos cascos metálicos “stahlhelm” que reemplazaban al clásico “pickelhaube” puntiagudo de cuero ). Eso si, andaban algo escasas de artillería pesada y aviones debido a las transferencias realizadas para reforzar al V ejército que disputaba la posesión de Verdun desde principios de año. La tranquilidad del sector, en cambio, había permitido erigir una sólida red de trincheras ampliamente provistas de alambre de espino, o nidos de ametralladoras y morteros que cubrían las rutas de aproximación.

De hecho, la inminencia del ataque en el Somme coincidió con la última gran apuesta de Falkenhayn el 21 de junio de 1916 sobre la margen izquierda del Mosa, al oeste de Verdun, precisamente cancelada cuando el rugido de los cañones Aliados se desencadenó en el Somme el día previsto, el 24 de junio. Organizada en baterías que reunían 2.200 bocas de fuego ( 1.500 inglesas y unas 700 francesas ), la artillería Aliada estaba desplegada 900 metros por detrás de su propio frente, mientras que las piezas pesadas de sitio permanecían 1,5 kilómetros detrás de aquellas. Desde ese día y durante la semana siguiente, sin interrupciones, este dispositivo arrojó sobre las posiciones alemanas la inaudita cifra de 1.500.000 proyectiles con los devastadores y mortíferos efectos imaginables:
El rugido nunca cesaba (…) no nos llegaba agua o comida (…) los hombres se volvían histéricos y sus camaradas tenían que golpearles para impedirles que corrieran al exterior y se expusieran al vendaval de proyectiles; hasta las ratas eran presas del pánico y se refugiaban en nuestros camastros. Corrían por las paredes y tuvimos que matarlas con las palas”, escribió el veterano S. Westmann, en un episodio que sirvió de inspiración para el capítulo VI de la novela de Remarque “ Sin novedad en el frente”.

Esta versión Aliada del “Trommelfeuer” practicado anteriormente por los alemanes en Verdun o por los rusos en el lago Naroch fue diseñada por Haig, Rawlinson, ( comandante del 4º ejército británico comprometido en la operación ) y el general francés Nivelle, confiados en que esa barrera preparatoria de fuego inflingiría daños cruciales. A continuación sería el momento de ejecutar el plan de progresión de Haig, con el 4º ejército y las divisiones francesas de Foch actuando como puntas de lanza; una vez culminada la ruptura, estas fuerzas girarían hacia el norte para ampliar el derrumbe alemán, dejando una brecha que sería explotada por la caballería británica que aguardaba en retaguardia.

MAPA.POSICIONES DE PARTIDA EL 1 DE JULIO EN EL SOMME, CON LA UBICACIÓN DE LAS DIFERENTES UNIDADES CONTENDIENTES

El asalto de la infantería Aliada estaba originalmente establecido para el 29 de junio, pero se retrasó hasta el amanecer del 1 de julio por culpa de las copiosas lluvias y porque se descubrió que el bombardeo, a pesar de su inmensa potencia, no había conseguido arrasar todas las barreras de alambre de espino. De todos modos el grado de destrucción fue muy notable: “ todos los obstáculos fueron aplastados y asimismo las trincheras fueron en su mayor parte sepultadas” apuntaría Falkenhayn posteriormente.

La guinda la puso el último bombardeo preparatorio, entre las 6.25-7.30 del 1 de julio, a razón de 3.500 proyectiles por minuto, culminado con la explosión final de varias enormes minas excavadas trabajosamente en el subsuelo a las 7.28.

Llegó la señal para que los infantes británicos y franceses se adelantaran en sus áreas respectivas, avanzando en líneas levemente separadas y a paso regular ( aunque algunas divisiones fueron algo más imaginativas, como la 31ª, que empezó a desplegarse 10 minutos antes del momento cero ). La progresión fue desigual; en ciertos puntos el alambre de espino alemán se mantenía casi intacto y los espacios despejados en él eran tan estrechos que provocaba congestiones de paso, con los hombres casi detenidos, mientras que en otros lugares estaba mucho más dañado y permitía vía libre. Como había sucedido el año anterior y en Verdun, los defensores comenzaron a brotar de sus búnkeres de 10 metros de profundidad, aturdidos y cansados, pero portando sus mortíferas ametralladoras.

A las 8 de la mañana Haig se mostró bastante satisfecho con los aparentes progresos. Sus hombres no tanto, porque estaban experimentando un severo castigo que saturaba los puestos de socorro con miles de heridos. Habían entrado en combate 13 divisiones británicas que acumulaban 57.000 bajas, de ellas unas 20.000 mortales, la jornada más sangrienta sufrida por el ejército británico en su historia. Por ejemplo, el batallón 6º Royal Warwicks encajó 520 muertos y 316 heridos sobre un total de 836 efectivos originales, es decir, baja al completo…

Las ganancias de espacio fueron magras: tan solo un par de kilómetros de penetración en el mejor de los casos en Montauban y Mametz, aparte del reducto “Leipzig”; en cambio en Gommecourt, Beaumont y Thiepval prácticamente no se había conseguido nada. Las 5 divisiones francesas participantes, dirigidas por el general Fayolle, se apuntaron un leve éxito, tal vez por haber dispuesto de artillería de mas calibre, capturando un tramo de la primera línea de trincheras alemanas y alcanzando las afueras de Herbecourt, aunque lejos todavía de su objetivo marcado, Peronne.

Desde luego, del mismo modo que en 1915, el abismo abierto entre las esperanzas puestas en ofensivas consideradas clave y definitivas, y la realidad decepcionante era muy difícil de digerir. De hecho, no fue aceptado. El pensamiento recurrente de Haig y otros mandos de los beligerantes en la misma tesitura podría resumirse de la siguiente manera:” Bien, es preciso continuar y acabar lo empezado, cueste lo que cueste. Un poco más de presión y sacrificio, y seguro que esos desgraciados de enfrente acabarán cediendo”. Ese tipo de convicciones prolongaría la espantosa batalla durante 5 meses, transformándola en un espeluznante desafío de desgaste, de manera similar a lo acontecido en Verdun.

Hasta mediados de julio prosiguieron las acciones restringidas aunque costosas para intentar rebasar la segunda línea alemana, sobre todo en Contalmaison y el bosque de Mametz, que finalmente quedó asegurado el 13 de julio. Los franceses se apuntaron algunos progresos en la carretera de Bray a Peronne, atravesando la meseta de Flacourt. Todo ello en medio de ímprobos esfuerzos y sazonado de persistentes contraataques alemanes contra Montauban y Mametz. En la noche del 13 al 14 un golpe de mano nocturno alimentó las ilusiones Aliadas, con la captura de Bazentin-Le-Petit seguida el 15 de julio por la irrupción en el bosque de Delville; pero los alemanes se rehicieron ante la lentitud del avance y retuvieron esa floresta, en parte gracias a la progresiva incorporación de 14 divisiones alemanas de refresco a lo largo de esas semanas, equilibrando la superioridad numérica inicial de los Aliados ( que era de 4 a 1 en la primera semana de julio )

Por lo demás, aunque distaba de ser un factor determinante, los Aliados se habían hecho con el dominio sobre los cielos del Somme, con 201 aviones galos y 185 británicos, frente a 129 alemanes. En los combates preparatorios en junio, ni siquiera el liderazgo de Max Immelman, el mejor piloto germano del momento, pudo alterar este desequilibrio, y el mismo Immelman acabó siendo derribado y muerto.


El 19 de julio se llevó a cabo una incursión de distracción en Fromelles y las vecinas colinas de Aubers, inmediatamente al norte del área en disputa del Somme, a cargo de veteranos del Anzac duchos en la expedición a Gallipoli. Desde un comienzo la ejecución de esta incursión fue motivo de controversia. El general Elliot, jefe del contingente australiano y un oficial del Alto Estado Mayor, Howard, sostuvieron que debían cancelarse los preparativos a causa de la solidez de las defensas alemanas y la falta de un motivo consistente para arriesgarse, puesto que el adversario no estaba retirando sus tropas desde allí para enviarlas como refuerzo al Somme. Su postura fue agriamente contestada por el comandante del cuerpo de ejército al que estaban asignados los australianos, Sir Richard Haking, que sostenía lo siguiente: “ Las tropas están preparadas, están dispuestas y ansiosas por atacar, y me parece que cualquier cambio de planes tendría consecuencias negativas sobre las tropas en este momento”. No debía desmoralizarse a los soldados retrasando o cancelando el operativo. La verdad es que Fromelles supuso un nuevo y sangriento varapalo, con 2.100 muertos, 4.000 heridos y 500 prisioneros, por solo 1.500 bajas alemanas.

A finales de julio, los líderes políticos y mediáticos en Londres mostraron las primeras señales de zozobra ante la magnitud de las pérdidas sufridas por el ejército en esta campaña. Desde el Estado Mayor Imperial en la ciudad del Támesis, Robertson escribía a Haig: “ los que mandan comienzan a inquietarse un poco respecto a la situación (…) si la pérdida de, digamos, 300.000 hombres nos permitirá obtener resultados realmente extraordinarios, porque si no, deberíamos contentarnos con algo menos de lo que estamos haciendo ahora”

3.8.08

DIRIMIENDO LA SUPREMACIA EN EL MAR: JUTLANDIA ( I PARTE)




Tras el relevo del almirante von Pohl en el mando de la flota de Alta Mar alemana por el almirante Reinhard Von Scheer, aquella adoptó un talante más agresivo para retar a los británicos a un combate decisivo con los británicos en el mar del Norte. FOTO. EL ALMIRANTE VON SCHEER


En principo, ateniendose a precedentes anteriores, Scheer había elaborado planes para bombardear el puerto de Sunderland a fin de atraer a una fracción de la flota inglesa y destruirla. Al cabo el proyecto fue sustituido por una batida por el canal de Skagerrak, para dejarse ver en la costa sur noruega atacando a posibles navíos mercantes aliados que traficasen con Escandinavia, con el mismo objetivo de servir de anzuelo que en el caso anterior.




Una orden radiada el 30 de mayo de 1916, ordenando a los buques germanos prepararse para la salida fue interceptada y descifrada por los ingleses, en posesión del código naval alemán desde el incidente del "Magdeburg" en la costa rusa en agosto de 1914, de tal modo que la Gran Flota levó anclas de su base de Scapa a las 21.30 horas de ese mismo día, anticipandose a sus enemigos. Se incorporaron a ella los 8 acorazados de la 2ª escuadra de comabte salidos de Cromarty, y los 6 cruceros de batalla y los 4 potentes acorazados de Evan-Thomas, procedentes de Rosyth bajo la dirección del vicealmirante Beatty. El conjunto de la Gran Flota estaba subordinada al almirante Jellicoe, con su insignia en el acorazado " Iron Duke". La escuadra de Beatty, compuesta de buques rápidos, estaría encargada de formar la fuerza de exploración avanzada, separandose hasta 60 millas del grueso.



La homóloga agrupación de reconocimiento alemana la componían 5 cruceros de batalla bajo el mando del vicealmirante Von Hipper, apoyada por 3 docenas de destructores y cruceros ligeros. Había salido del estuario del río Jade a las 01.00 horas del 31 de mayo, seguida las 02.30 horas del resto de la Hochsee Flotte, compuesta por 16 acorazados y su correspondiente acompañamiento de destructores y cruceros ligeros. Scheer desplegaba su insignia a bordo del " Friederich der Grosse". Además, 6 lentos y vulnerables pre-dreadnoughts de 13.200 toneladas se le sumaron al poco tiempo, zarpando del estuario del Elba, representando más una carga que una ayuda para el contingente. Así, en la madrugada del 31 de mayo de 1916 los alemanes navegaban en paralelo a la costa danesa de la penísula de Jutlandia, desconociendo que toda la inmensa flota inglesa ( 37 acorazados y cruceros de batalla, 8 cruceros acorazados, 20 cruceros ligeros y 78 destructores ) se dirigía desde hacia horas a su encuentro.




Scheer recibió las primeras noticias de los movimientos adversarios a las 05.30 horas y las 06.48 horas, a traves de los informes de submarinos vigías, que avistaron acorazados enemigos en número reducido. No obstante el almirante interpretó estos informes parciales como un indicio favorable para su ferviente deseo de que se correspondieran con una presencia limitada y desperdigada de formaciones enemigas, lo que encajaría en sus planes de entablar combate con superioridad...



El orden de marcha de los alemanes hacia Skagerrak se dividía en 2 agrupaciones separadas 50 millas, con los cruceros de batalla de Von Hipper en cabeza seguidos por la masa de los 22 acorazados ( incluidos los anticuados pre-dreadnought ) desplegados en línea de fila, para poder entablar combate sin necesidad de redesplegarse. Los británicos mantenian, como hemos dicho, un dispositivo parecido pero aun más separado, con los buques de Beatty formando en 3 columnas y los cruceros ligeros exploradores adelantados a su vez, efectuando un amplio barrido
en un arco de 100 millas de longitud. El grueso de Jellicoe les seguía dispuesto en 6 columnas, lo que en caso de combate obligaría a un presuroso redespliegue.



Disminuyendo distancias conforme transcurrian el reloj, a las 14.15 del 31 de mayo uno de los cruceros ligeros, el " Galatea " descubrió a 2 destructores alemanes que registraban al vapor danés " N.J. Fjord". Ambos destructores formaban parte del grupo de Von Hipper y se enzarzaron a las 14.28 en un intercambio artillero con los ingleses. a partir de ese momento los mensajes del descubrimiento de la presencia del adversario recorrieron ambas escuadras rivales. El "Galatea" terminó arrumbando al noroeste, en pos de sus compañeros mientras era perseguido por la agrupación de von Hipper al completo, que aproó su rumbo al oeste. Beatty dirigió el suyo al sur-sureste. Como consecuencia, a las 15.15 los cruceros de batalla de ambas nacionalidades se avistaron por convergencia de rumbos. A las 15.45 comenzó la batalla propiamente dicha, cuando los alemanes abrieron fuego con una distancia de separación de 15.700 metros, seguidos a los pocos segundos por las torres artilleras enemigas. Los directores de tiro alemanes, favorecidos por una visibilidad asimétrica centraron más pronto a los navíos antagonistas. A las 16.00 las formaciones se habían aproximado hasta los 12.800 metros. Los impactos mutuos comenzaron a sucederse. La situación se torno tan comprometida para Beatty que este ordenó caer hacia fuera para aumentar las distancias. Justo en ese instante se produjo la primera pérdida en su escuadra cuando una salva del " Von der Tann" alcanzó de pleno al " Indefatigable", que cerraba la formación: comenzó a arrojar humo por sus superestructuras y perdió el rumbo. Otros 2 impactos directos sellaron su destino, coronado por una serie de explosiones y llamaradas rojas. 1015 hombres se perdieron con la voladura del "Indefatigable."



FOTO. EL CRUCERO "LION", BUQUE INSIGNIA DE BEATTY.


A pesar del golpe sufrido los ingleses experimentaron cierto alivio gracias a la plena incorporación de los 4 acorazados de Evan-Thomas, que se habían separado un tanto de los cruceros de batalla antes del cañoneo y que ahora se agregaban presurosos a Beatty, y tambien al incremento de la distancia, hasta los 16.000 metros. De hecho entre las 16.08 y las 16.12 los cruceros de batalla " Von der Tann" y "Moltke", en la trasera de la formación de von Hipper recibieron un duro castigo a cargo de los terroríficos proyectiles del calibre 381 mm de los acorazado de Evan-Thomas, y tuvieron que zigaguear constantemente para eludir la peligrosa lluvia explosiva. Pero en cabeza de las formaciones el duelo continuaba y a las 16.25 los ingleses cosecharon un nuevo desastre, esta vez en el " Queen Mary ", alcanzado por el "Derfflinger". Según lo describia el director de tiro de este, von Hase:




" Del castillo de este buque brotó una inmensa llamarada roja. Después se produjo una explosión a proa , seguida de otra mucho mayor en el centro del buque. Oscuros trozos del crucero de batalla volaron por los aires, e inmediatamente todo el buque reventó, con una terrorífica explosión. Se alzó una gigantesca columna de humo y los mástiles se rindieron hacia dentro. La formidable humareda lo ocultó todo, mientras seguía alzandose más y más, y calculo que llegaría a los 300 o 400 metros de altura ".




El "Queen Mary" arrastró consigo a 1.158 marinos; para consternación de Beatty, que sin embargo alentado por la plena incorporación de los acorazados de Evan-Thomas, no arrojó la toalla y mantuvo el rumbo sureste, a la par que sus rivales. FOTO. LA VOLADURA DEL "QUEEN MARY"




Enmedio del combate de las grandes moles se movian y contendian los pequeños destructores, en un paisaje de escasa visibilidad, entorpecida por el humo, pero con enfrentamientos a distancia mucho más corta, en ocasiones casi a bocajarro. Al principio los alemanes salieron peor parados y perdieron a los destructores V-29 y V-27, de 640 toneladas, pero la suerte era cambiante y durante un ataque torpedero los destructores ingleses "Nestor" y "Nomad" fueron tocados y quedaron inmovilizados. En ese instante los dos grupos de cruceros de batalla se vieron en presencia de la flota de Alta Mar. Este vital descubrimiento le fue notificado a Jellicoe a las 16.45, al tiempo que Beatty invertía el rumbo hacía el norte tratando ahora de arrastrar al conjunto enemigo hacía el núcleo de Gran Flota. En el proceso, los alemanes remataron al " Nestor " y al "Nomad", que se defendieron bravamente con sus torpedos antes de sucumbir.


Con todo, Beatty, escarmentado del triste resultado de la refriega anterior, aprovechó su mayor velocidad para mantenerse fuera del alcance de la artillería de von Hipper, dejandolo en cambio bajo el tiro de la suya, al tiempo que obligaba a estirarse a toda la línea enemiga porque los acorazados germanos no superaban los 20 nudos. La apariencia, no obstante, era que los barcos británicos trataban de huir a toda velocidad y que la oportunidad soñada de destruir a una parte de la escuadra inglesa parecía materializarse para los teutones...aparentemente.




Una averia en el "Seydlitz" hizo caer la velocidad de la agrupación de Von Hipper a 25 nudos, encajando además diversos impactos de 381 mm durante esta "Carrera hacia el norte". A pesar de todo los alemanes aguantaron el letal chaparrón y tambien lograron colocar impactos no decisivos en los acorazados de Evan-Thomas que cerraban la formación de Beatty. A las 17.50 una tercera agrupación británica entró en liza, los cruceros de batalla del almirante Horace Hood, que anteriormente habían patrullado en dirección al Skagerrak, y que ahora acudían prestos a sumarse al enfrentamiento, logrando inmovilizar al crucero ligero "Wiesbaden". Tambien el destructor ingles "Shark" quedó averiado y parado tras las escaramuzas con sus homólogos alemanes. FOTO. EL MALHADO CRUCERO LIGERO "WIESBADEN".




Esta sorpresiva intervención de Hood condujo a Scheer a sospechar que había más buques pesados adversarios en la zona. Entretanto Beatty se apunto un éxito de maniobra cruzandose en la trayectoria de Von Hipper ( formando la posición táctica "T" ) colocando así múltiples blancos en el "Derfflinger" e incendiando al "Seydlitz", obligando a von Hipper a gobernar primero al este y finalmente al sur, en demanda de la cobertura del grueso de la flota de Alta Mar, a las 18.00 horas. En ese mismo momento Jellicoe y Beatty establecieron contacto visual, aunque el primero no se decidió a ordenar el despliegue de su escuadra porque desconocía el rumbo exacto por el que Scheer se estaba acercando; el tiempo apremiaba porque el crepúsculo era inminente y restaban pocas horas de luz, requiriendo el despliegue de una fuerza tan vasta muchos minutos.
A las 18.21 las unidades de Beatty y Hood se fusionaron quedando el segundo en cabeza de la unificación. Por su parte Hipper, sintiendose amparado al acercarse a la Hochsee Flotte, optó por cambiar de rumbo orientadonse hacia los ingleses al norte-noreste. Tambien Jellicoe se decidió a dar el paso de organizar sus buques sobre el ala de babor, precisamente la más alejada del enemigo, justificando esta preferencia en el temor a un posible ataque torpedero de los destructores enemigos, temor exagerado considerando que el mismo disponía una flotilla de destructores que habrían desbaratado tal eventualidad. En la decisión tambien influyó la errónea estimación que tenía de la posición exacta de la Hochsee Flotte. Pero lo cierto es que la elección lo alejaba 10 kilómetros del enemigo, dando a este cierto respiro. La Gran Flota tardó unos 25 minutos en culminar la maniobra, completada a las 18.38.

1.2.08

FULMINANTE CAIDA DE ERZURUM. TURQUIA, A LA DEFENSIVA EN ANATOLIA

Una vez conseguido el reluctante permiso del Gran Duque Nicolás para proseguir con sus agrupaciones y amenazar Erzurum, el bastión turco esencial en Armenia, el general Iudenich acondicionó los caminos y tendió un ferrocarril de vía estrecha desde Sarikamish para dar más consistencia a su proyectada marcha. Tambien se coordinó con el general Lyakhov, que acaudillaba a los rusos en la costa del mar Negro y a Chernozubov que hacía lo propio en la región de Azerbayán para que siguieran su estela ofensiva. En pocos días el IV cuerpo Caucásiano de Chernouzov aseguró el flanco izquierdo ruso entrando en Hinis y Malazgirt, tanto tiempo disputada el año anterior; Lyakhov había establecido contacto con el II cuerpo Caucásiano y se preparaba en el flanco derecho junto al mar.

En el frente principal, se tomó contacto con los fuertes exteriores que protegían Erzurum y se transportaron desde Kars piezas pesadas destinadas al inminete asedio de las ciudadelas turcas. En esos críticos momentos Enver Pasha trataba de desplazar 7 divisiones desde los Dardanelos al Caucaso; pero estas topaban con la dificultad de que antes de llegar a destino debian atravesar cientos de kilómetros desde la terminal ferroviaria de Ankara y por tanto el despliegue de los refuerzos no sería posible antes de abril de 1916.

Erzurum quedaba así ciertamente expuesta, y confiada a sus propios recursos. En principio parecían suficientes: su perímetro fortificado consistía en un grupo de 11 fuertes artillados, con sus 2 flancos asegurados por otras 4 fortificaciones. Por último, un tercer anillo contaba con 6 fortalezas más, completando las defensas principales. Las trincheras habían sido erigidas allí donde lo permitía el terreno rocoso. Varios puntos montañosos eran considerados impenetrables...supuestamente. Se consideraba que la guarnición idónea debería tener como mínimo la cifra 75.000 hombres, pero eran menos de 50.000 los disponibles, en malas condiciones tras el abandono precipitado de la línea Koprukoy. El total de piezas artilleras emplazadas ascendia a 400, aunque solo 150 podian ser clasificadas como modernas. Enver estimaba que al menos serían suficientes para sostener una defensa prolongada, confiando además en la sólida reputación de la infantería turca para esa lucha de asedios, y en la convicción de que los rusos no andaban sobrados de cañones de altos calibres.

MAPA. OPERACIONES DE 1915-1916 EN ARMENIA.

Es cierto que Iudenich no estaba listo para emprender un asedio en toda regla. El método para superar el obstáculo que representaba Erzurum parecia estar en alguna rápida maniobra de envolvimiento que provocara el pánico y un nuevo repliegue de los turcos. Al II cuerpo del Turquestán de Przevalski se le encomendó infiltrarse a traves de la meseta del río Kara, tenida por inexpugnable, eso sí, precedidos por lo ya típicos ataques de distracción preliminares. El plan fue expuesto por Iudenich a sus oficiales el 8 de febrero. El 11, a las 14.00 horas los artilleros rusos abrieron fuego sobre dos de los fuertes turcos, capturando al anochecer el de Dalan-Goz. En las horas siguientes los progresos fueron desiguales pero varias columnas de fusileros, trepando dificultosamente crestas a 2.000 metros de altitud tomaron el fuerte Kara Gobek, para a continuación apuntarse el fuerte Tafet donde el X cuerpo otomano fue machacado.

Al acabar el día 14 de febrero los rusos descendían de las alturas y pululaban la meseta de Kara. A primeras horas del 15 de febrero el reconocimiento aéreo determinó que los turcos, incapaces de bloquear la brecha abierta en el anillo de fuertes, abandonaban sus posiciones. Yudenich ordenó a Przevalski que asaltase Erzurum por el norte; este no se demoró y al atardecer había traspasado el último circuito fortificado. En la mañana del 16 de febrero de 1916 los cosacos del Terek se posesionaron de la disputada villa. Fueron apresados 5.000 soldados turcos y otros 10.000 fueron baja por muerte o heridas, a lo que se añadía la incautación de 300 cañones. Teniendo en cuenta la amplitud de la victoria, las pérdidas rusas eran modestas: un millar de muertos y 8.000 heridos, buena parte por congelación.

Se explotó el éxito enviando a la caballería cosaca por la carretera a Erzican dando caza a los rezagados, hasta detenerse en el poblado de Mamahatum, a 80 kilómetros al oeste de Erzurum. Otra agrupación aprovechó para cruzar el valle del Choruk, al pie de los Alpes Pónticos y acampar en Bayburt, respaldando el avance anfibio que realizaba el general Lyakhov en el mar Negro. Desde el 5 de febrero, combinando acometidas terrestres y pequeños desembarcos detras de las líneas turcas precedidos por bombardeos navales, las tropas rusas fueron ocupando la franja litoral hacia el oeste. La flota rusa era preponderante en aquellas aguas, primero gracias a sus 5 pre-dreadnought de 12.500 toneladas, y más todavia en 1915, con la incorporación de los potentes acorazados "Marija" y "Katerina II ". De este modo el almirante Ebenhardt, que mandaba la flota estacionada en Sebastopol, pudo prestar una eficaz cobertura a las operaciones de Lyakhov. El 5 de marzo los rusos rebasaron Atina y se plantaron a 50 kilómetros de Trebisonda ( Trabzon ), el mayor puerto de la zona, sin apenas efusión de sangre ( menos de 300 bajas propias ).

MATADERO EN VERDUN ( II ) Especial memorias del Kronprinz


MAPA. CROQUIS DE LA SITUACION DE VERDUN EN MAYO DE 1916, SEGUN EL PERIODICO " EL DIARIO ESPAÑOL".
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Traducción de las memorias del Kronprinz a partir de la edición inglesa original de 1922. ( correspondientes a las páginas 173-177 )
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"Entre las muchas irrealidades diseminadas sobre mí por rencor o estupidez, esta el aserto de que yo soy responsable de las pérdidas en Verdun y el fracaso final allí. La persistencia con que esta leyenda brota una y otra vez hace necesaria una explicación de los hechos.
La orden para atacar Verdun naturalmente no provino de mí. Se originó en una decisión del Alto Mando.Esta decisión y las razones del Alto Mando para la empresa encuentran expresión en un informe al Káiser por el general Von Falkenhayn , como cabeza del Cuartel General en las navidades de 1915. Este informe contiene el siguiente pasaje:
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" Detrás del sector francés del frente occidental, hay, dentro del alcance objetivos por cuya conservación los franceses están compelidos a arriesgar hasta su último hombre. Si lo hacen así, las fuerzas francesas, desde que no tienen opción, se agotarán, tanto si obtenemos nuestro objetivo o no. Si los franceses no lo arriesgan todo, y el objetivo cae en nuestras manos, el efecto moral sobre Francia será enorme.
Para esta operación local, Alemania no será forzada seriamente a exponerse en otros frentes. Ella puede confiadamente encarar los ataques de diversión que se esperan en otros puntos, no solo eso, podemos esperar disponer de tropas suficientes para responderles con contraataques "
Al poco, el Alto Mando cursó ordenes para el avance sobre Verdun. Indudablemente el Alto Mando estaba influenciado por nuestra inferioridad numérica y un deseo de anticiparse a un previsible ataque del enemigo con su máximo vigor en algún punto indeseable para nosotros. La organización británica había en este periodo alcanzado plena efectividad; la francesa había sido renovada. En la primavera de 1916, las tropas enemigas en el oeste sobrepasaban a las nuestras en más de un millón; de acuerdo a los propios cálculos del general Von Falkenhayn, los alemanes totalizábamos 2.350.000 contra 3.470.000 de la Entente y tambien eramos inferiores en la provisión de municiones. Al juzgar el plan, el mando de el V ejército sostuvo la opinión de que ambas márgenes del Mosa debían ser atacadas simultáneamente y con poderosas fuerzas. Este procedimiento fue vetado por el Alto Mando. El ataque sobre la margen oriental solamente fue impulsado bajo las instrucciones directas del Alto Mando, y probablemente se hubiera saldado con éxito sin la intervención de circunstancias imprevistas.
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Los preparativos para el ataque habían escapado al conocimiento de los franceses. La concentración de la artillería no fue interferida de ninguna manera; la infantería de asalto había sufrido pérdidas irrelevantes en los preparativos del asalto. Todo había sido brillantemente preparado. Entonces, el mismo día originalmente seleccionado para el ataque, tormentas de lluvia y nieve se desencadenaron, frustrando toda posibilidad para que la artillería observase sus objetivos. De día en día hubo de posponerse el ataque, hasta que tuvo lugar 10 días más tarde de lo originalmente previsto. El mando del V ejército padeció un periodo agonizante porque tal como transcurrían las cosas, cada hora perdida significaba una disminución de nuestras posibilidades de triunfo rápido. De hecho, en ese periodo de espera, nuestro proyecto fue revelado por 2 miserables bribones del Landwehr que desertaron a los franceses. Con todo, ya no les fue posible a nuestros adversarios implementar sus contramedidas con rapidez suficiente.
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El ataque empezó el 21 de febrero de 1916, y el ingente éxito de los 3 primeros días es bien conocido. La infantería del III y XVIII cuerpos y el VII cuerpo de reserva, efectuaron maravillas de coraje. La toma de Douaumont lo coronó todo. De hecho, despues de todo habriamos arrollado entera la margen oriental de Verdun si las reservas prometidas hubieran arrivado a tiempo. Porque fallaron en hacerlo es algo que escapa a mi conocimiento. Me fue confiado por el capitán Von Brandis, que arrolló Douaumont, que el cuarto día el había observado una completa ausencia de franceses en todo el distrito de Douaumont-Sonville-Tavannes.
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Pero nuestras propias tropas habían consumido su vigor; el clima era horrible y las raciones no pudieron ser distribuidas como se requería. Que hubiera sido posible tomar la margen oriental de Verdun entera, manteniendo sin pausa la ofensiva, queda patente a partir del hecho de que los jefes locales franceses habían ya dado órdenes para la evacuación. Solamente más tarde fue anulada esta orden por Joffre. De las declaraciones y descripciones que yo recientemente he visto en un informe de un oficial francés que luchó en Verdun, es evidente que el tercer día la defensa de la margen oriental estaba rota. Aun más, el gran peligro de la posición de los franceses el 24 de febrero ha sido descrito por el general Mangin en la "Revue de deux Mondes".
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La fatiga de nuestras tropas tras una tremenda proeza y la falta de reservas nos despojaron del premio de la victoria. Yo no acuso: meramente rememoro los acontecimientos.
Desde ese día en adelante, la sorpresa ya no pudo mantenerse; y los impetuosos avances por asalto fueron sustituidos por un gigantesco forcejeo por cada metro de suelo. Al cabo de unas pocas semanas percibí claramente que no sería factible quebrar la inexpugnable defensa, y que nuestras pérdidas terminarían desbordando la proporción de las ganancias.
Consecuentemente, pronto hice todo lo que estaba a mí alcance para poner un final a los embates. Repetidamente dí expresión a mi parecer y las deducciones que debían ser extraidas.
En este asunto sostuve algunas discrepancias con mi jefe de Estado Mayor, el general Schmidt von Knobelsdorff, y mis peticiones fueron al principio descartadas. Las órdenes llegaban: " Continuar el ataque".
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En consideración a los altos valores morales que implicaban la continuación del cometido, una opinión contraria tenía que encontrar enorme oposición; y que el Alto Mando estaba sujeto a mirar Verdun desde un punto de vista diferente al del mando del V ejército, debe ser incondicionalmente aceptado. A pesar de ello, incluso mirando desde ese superior punto de vista, yo creo que mis sugerencias habían sido correctas.
Cuando mas tarde aun, la situación se transformó en desagradable, en vista de la futilidad de los sacrificios, me sentí indispuesto a sancionar la continuación de la ofensiva, comunicándolo personalmente al Káiser y haciendo representación escrita al Alto Mando; despues de lo cual, el Káiser adoptó mis propuestas y dió la deseada orden de finalizar la ofensiva. Tras la destitución el 29 de agosto del general Falkenhayn como jefe del Alto Mando y del departamento de operaciones, las órdenes para cesar las acciones fueron ratificadas por el mariscal Von Hindenburg el 2 de septiembre de 1916, junto con instrucciones para convertir las que habían sido provisionales en posiciones permanentes."

6.10.07

KUT-EL-AMARA ( II ). RUPTURA EN KOPRUKOY

FOTO. TROPAS INGLESAS DURANTE LA LUCHA POR IRAK

A poco de iniciado el asedio, el 9 de diciembre, Townshend desestimó una demanda de los turcos invitandole a capítular puesto que había recibido esperanzadoras notícias: desde Basora se preparaba la salida de una fuerza de socorro. Con algo de retraso, esta columna ( denominada Cuerpo del Tigris ) partió el 4 de enero de 1916 al mando de Fenton Aymler. Compuesta por 19.000 hombres, pertenecientes a la 7ª división angloindia ( " Meerut ) del general Younghusband con la adición de 3 brigadas, se enfrentó pocos días más tarde en Sheik Saad a los 30.000 turcos encargados de detenerla, con cierto éxito puesto que logró abrirse paso. No obstante a mediados de mes se supo que la situación en el interior de Kut se estaba deteriorando y que solo quedaban víveres para algunas semanas. El 21 de enero Aymler se vió frenado en Hanna y tuvó que detenerse aguardando refuerzos y esperando la disminución del caudal crecido del río Tigris hasta el 7 de marzo, lo cual disminuyo drásticamente la esperanza de apoyar a los asediados a tiempo. Con todo, el 6 de abril la fuerza de Aymler estaba a solo 24 kilómetros al este Kut, en Sannaiyat donde trabó una cruento lucha con el enemigo: sus hombres solo lograron avanzar unos cientos de metros antes de ser frenados, y eso a costa de padecer graves pérdidas. MAPA. LA BAJA MESOPOTAMIA ( SUR DE IRAK ) CON LOS PRINCIPALES PUNTOS DE LUCHA EN TORNO A KUT.

Ante el penosísimo panorama en Kut-el-Amara, donde se había declarado el hambre, los ingleses intentaron un inédito experimento en la historia: organizar un puente aéreo en que algunos aeroplanos arrojarían fardos de suministros. Pero esta ingeniosa medida fue insuficiente debido a la limitada capacidad de carga de los aparatos de la época y a la cantidad reducida de aviones disponibles para los ingleses en Irak. Townshend, acorralado, solicitó una autorización para negociar la rendición el 23 de abril. Menos de una semana después, el 29 de abril de 1916 finalmente los 13.000 angloindios supervivientes se entregaron a los turcos. Estos permitieron la liberación o intercambio de 2.500 heridos y enfermos graves, pero mas de 4.000 de los prisioneros morirían debido a las penosas condiciones de su cautiverio. El capitán ingles E. Moulsey, que era transportado en una barcaza contempló las difíciles circunstancias de los cautivos que eran conducidos a pie hacía Bagdad desde el 6 de mayo: " Los ojos de nuestros hombres observaban desde unos rostros pálidos, alargados por el sufrimiento de una muerte demasiado lenta, y extendían las manos en dirección a nuestra barca. A medida que arrastraban un pie tras otro, algunos caían y los guardias les pegaban con porras y palos(...) morían con un líquido verde que les salía de entre los labios, con la boca bien abierta por donde entraban y salían las moscas ". Por otro lado, una expedición rusa que se desplazaba atravesando Persia hacía Mesopotamia tambien llegó demasiado tarde para auxiliar a Kut, y despues de librar algunas escaramuzas infructuosas con los turcos en Khanikin, desandaron su camino. Fue el punto más meridional al que llegarían nunca los contingentes zaristas.



Mientras tanto continuaba la disputa entre rusos y turcos en Armenia. En vista de la desfavorable evolución para las armas del Zar en otros frentes y el inminente reforzamiento turco una vez fracasada la amenaza de los Aliados en Gallipoli, amén del desplome servio que despejaba el corredor balcanico permitiendo las comunicaciones entre los Imperios Centrales y Turquía, el general Iudenitch optó por adelantarse y pasar atrevidamente al ataque en Armenia, durante la conmemoración de la Navidad ortodoxa ( 7-14 de enero de 1916 ). El III ejército turco había fortificado unas posiciones, la denominada línea Koprukoy, que se extendía 120 kilómetros cubriendo Erzurum, la capital regional. Al norte, próxima al mar Negro, se apoyaba en los Alpes Pónticos ( de hasta 3.000 metros de altitud ), y al sur en el Bingol Dag, un macizo de similares caracteristicas abruptas.


Un amplio movimiento de flanqueo era desaconsejable durante el riguroso invierno anatólico, e Iudenich se decidió por un ataque frontal pero contando con la sorpresa. El secreto era esencial para la consecución del asalto: no se informó a ningún oficial por debajo del rango de comandante de división y se dispusieron sistemas de cuidadoso enmascaramiento( "Maskirovka" ) : esparciendo el rumor de que se emprendería una ofensiva masiva en Persia, lo cual era solo parcialmente cierto ( el contingente de Molotsov reunido por orden del Gran Duque daba a esta afirmación apariencia de verdad ), trasladando trenes militares en esa dirección haciendolos retornar por la noche. Los permisos y disposiciones de Navidad se mantuvieron como si nada sucediese. Todos los despliegues próximos al frente se efectuaron al amparo de la oscuridad. Hasta la conocida proclividad de Iudenich por mantener el correcto equipamiento de sus hombres sirvió para disimular las voluminosas entregas de material para afrontar el invierno en la oculta campaña. FOTO. EL GENERAL IUDENICH, SENTADO EN UNA SALA DE MAPAS; POCO PODIA IMAGINAR QUE TRES AÑOS DESPUES CONDUCIRIA EN SU PATRIA UN EJERCITO BLANCO CONTRA PETROGRADO (SAN PETERSBURGO), DOMINADA POR LOS COMUNISTAS.


El Gran Duque Nicolás vacilaba en autorizar la marcha, probablemente recordando el fracaso de su antagonista Enver Pasha en Sarikamish el invierno anterior, en circunstancias parecidas. Pero la exigencia de la Stavka de trasladar unidades ociosas desde el Caucaso a Galitzia terminaron por decidir al Gran Duque a dar vía libre a Iudenich. El día 9 de enero de 1916 se impartieron órdenes para que el II cuerpo del Turquestán atacara a la mañana siguiente, y el cuerpo Caucasiano el 12 de enero. Ambos movimientos constituirian meros actos de distracción, destinados a desorientar las reservas turcas. El quinto día sería el gran momento, cuando la 4ª división de fusileros Caucásianos encabezara la esperada ruptura.
La coyuntura era propicia, porque los turcos no se habian apercibido de las intenciones de sus enemigos y todavía no habian llegado las unidades transferidas desde Gallipoli. El listado de las fuerzas que guarnecian la línea Koprukoy ascendía a unos 75.000 hombres con 120 cañones, organizados al norte con el X cuerpo con 3 divisiones , el XI cuerpo con 8 divisiones en el centro, y 12 batallones de gendarmes y la 2ª división de caballería en Bingol Dag. Mas allá de la Koprukoy propiamente dicha, velando en Mus ( al oeste del lago Van ) se contaban la 37ª división y varios miles de irregulares kurdos de caballería. La 17ª división componía la reserva.
Lo escarpado del territorio impedía erigir una línea continua. Se había fortificado las cumbres de las colinas, resguardandolas con alambre de espino y perforando la roca con dinamita se crearon recovecos para disponer los puestos de ametralladoras y artillería cubriendo las rutas de aproximación.
El primer ataque de Iudenich se desencadenó según lo previsto el 10 de enero sin lograr comprometer las reservas turcas; en cambio, el segundo ataque el 13 de enero aunque a costa de elevadas pérdidas, sí las distrajo. Ahora maduraron los planes de Iudenitch cuando a plena luz la 4ª división de fusileros Caucásicos apoyada por 34 cañones descargó el gran golpe y perforó las defensas enemigas. Al día siguiente unidades de la infantería rusa atravesaron la segunda línea otomana. A pesar de que la resistencia fue leve, los miembros de la 4ª división padecieron lo suyo al transitar por los senderos, con nieve hasta la cintura. La retirada parcial de los turcos empeoró su situación, al agrandar la grieta entre el vapuleado X cuerpo y las tropas turcas que guarnecían Bingol Dag. Finalmente en la noche del 16 al 17 de enero el mando turco cedió y ordenó la retirada general a Erzurum, abandonando las rotas defensas de Koprukoy. A pesar de ser efectuada con orden, el XI cuerpo no pudo evitar perder el 70% de sus efectivos y 30 cañones. Unos 40.000 soldados se refugiaron en Erzurum, pero las penalidades pasadas habían dejado su huella debilitándolos.
Las pérdidad rusas ascendían a 11.000 hombres de los cuales 2.500 lo eran por congelación. Inflamado por el triunfo, Iudenich propuso al Gran Duque apoderarse de Erzurum. Nuevamente, el Gran Duque vaciló (y de nuevo Alexeyev, desde el Cuartel General lo desaprobó ) pero terminó cediendo el 23 de enero a los ruegos de su subordinado. Tampoco está vez podría contarse con refuerzos, excepto los consabidos reservistas locales.

1.9.07

EL LAGO NAROCH Y LA OFENSIVA BRUSILOV: CANTOS DE CISNE DEL EJERCITO ZARISTA





FOTO. CAIDOS RUSOS ANTE UNA ALAMBRADA EN EL NAROCH.



A pesar de su estruendosa derrota del año anterior, el ejército ruso fue capaz de retomar la iniciativa en la primavera de 1916, para sorpresa del OHL y del Oberost, que suponían a sus rivales orientales reducidos a una impotencia pasiva. Atendiendo a las ansiosas demandas francesas solicitando algún tipo de maniobra de alivio de la presión en Verdun, la Stavka presidida por el general Alekseyev y Nicolás II concibió un importante ataque en forma de pinza que se daría en el conjunto de lagos situados al este de Vilna. Participaría el reconstituido 2º ejército engrosado con 350.000 hombres y más de un millar de cañones, al mando del general Smirnov, de 67 años y trayectoria poco destacada. Lo que se conoció como batalla del lago Naroch comenzó el 18 de marzo de 1916, con un "trommelfeuer" ruso, algo inédito en el frente oriental. Pero sus efectos fueron mínimos, puesto que los alemanes habían advertido desde 2 semanas antes los preparativos gracias a su eficaz exploración aérea que descubrió el traslado de columnas enemigas en marcha al oeste, resaltando en mitad de la nieve. La coordinación mutua entre la artillería y la infantería rusas fueron además muy deficiente y cuando el 20 de marzo las primeras oleadas acometieron contra el X ejército alemán del general Eichhorn ( que contaba originalmente con 75.000 efectivos y 300 cañones ) sufrieron una terrible revés, acumulando 50.000 bajas el 24 de marzo con ridículas ganancias de terreno... apenas penetrando 1,5 kilómetros de profundidad en 3,5 kilómetros de base.




No obstante los alemanes padecieron ciertas dificultades porque sus reservas debían desplazarse desde Vilna, donde terminaba la cabecera de ferrocarril, hasta el lago Naroch cubriendo una distancia de 70 kilómetros de cenagales y senderos de barro, a pesar de lo cual lograron duplicar las huestes del X ejército en pocos días. La ofensiva fue languideciendo a medida que las caracteristicas deficiencias rusas en suministros, atención sanitaria ( unos 12.000 hombres perecieron por congelación ) y caos en el mando se fueron agudizando al transcurrir las semanas; el 14 de abril finalizó por completo, al coste de 122.000 bajas rusas por 20.000 alemanas. A lo largo de abril hasta las magras ganacias de terreno se esfumaron ante localizados contrataques germanos. FOTO. TROPAS ALEMANAS EN LAS INMEDIACIONES DEL NAROCH, 1916.

El Oberost en ningún momento se sintió demasiado alarmado en y manejó los combates con sangre fría, pero por otro lado estos contribuyeron a enrarecer todavia más las relaciones de Hindenburg y Falkenhayn, ya que el primero llegó a apelar vía Ludendorff al mismísimo káiser en el mes de mayo, quejandose de la estrategia del jefe del OHL y acusandole de consumir insensatamente todas las reservas militares en lo que ya se denominaba "la trituradora" ( Die Mühle ) de Verdun. Dejando de lado estos graves altercados en la jefatura, lo cierto es que el OHL se las prometía muy felices en el frente oriental, considerando que los ataques de marzo equivalían a un esfuerzo suicida para ayudar a los Aliados occidentales. En reuniones bilaterales de los dos estados mayores de los Imperios Centrales celebradas a finales de mayo con la participación de Conrad von Hotzendorff se estimó que Rusia no podría volver a la carga como mínimo durante varios meses, periodo considerado imprescindible para que repusiera sus pérdidas. Comprometido en sus propios sueños de grandeza contra Italia, Hotzendorff arrancó una promesa de ayuda del OHL en caso de que los rusos reanudasen sus actividades en Galitzia oriental y trasladó desde allí algunas divisiones austrohungaras contra los italianos.

Las esperanzas del mando ruso, empero, no se disiparon despues de la decepción del Naroch. El 4 de abril fue ascendido al mando del frente del suroeste el talentoso general Alexei Brusilov, que se había desempeñado brillantemente al mando del 8º ejército enmedio de las debacles de 1915. La Stavka había sido informada de las intenciones aliadas para desencadenar una ofensiva a finales de la primavera ( que se materializaría en la batalla del Somme ), y se aprestó a darle cobertura con nuevas operaciones de gran estilo en el este. A mediados de abril Alekseyev trató el tema con sus jefes de ejército, inclinandose en principio por repetir el intento del Naroch en otro punto del frente al norte de las impenetrables marismas del Prypiet, las cuales separaban la zona bajo responsabilidad alemana, al norte, de la austrohungara al sur. Una de las razones de esa insistencia de atacar el sector alemán era el mantenimiento, a pesar de las pérdidas recientes, de la neta superioridad numérica en esa área septentrional, una diferencia favorable a los rusos de 700.000 hombres, posible gracias a las inagotables canteras humanas del enorme país. La propuesta no fue bien acogida: recordaba demasiado al intento fallido del Naroch y la constancia de la solidez alemana estaba presente en la memoria, aunque el general Evert se mostró dispuesto a repetir la jugada de marzo. En esa tesitura empezó a oirse la voz de Brusilov solicitando autorización para una ofensiva al sur del Prypiet, en Galitzia, con la extraordinaria novedad de avanzar en un frente ancho. Esta inopinada propuesta se basaba en la idea de alcanzar la sorpresa táctica, al resultar menos perceptible a los observadores enemigos el despliegue de grandes masas y equipos si se distribuían en una extensión más amplia. MAPA. LA OFENSIVA BRUSILOV ( EXTRAIDO DE " LA I GUERRA MUNDIAL " de H. P. WILLMOT )

Asimismo, esto impediría que el grueso de las fuerzas propias quedase encajonado en un pequeño saliente facilmente batido desde 3 lados por el fuego enemigo; consideraba como ideal una línea de ataque de al menos 100 kilómetros. Entre los elementos tácticos que debían facilitar esa misión contarían: aproximar las trincheras propias a las adversarias reduciendo al mínimo la tierra de nadie, una cuidadosa planificación previa utilizando la fotografía aérea para cartografiar los emplazamientos contrarios ( exactamente lo que venían haciendo profusamente desde el principio de la contienda los Aliados occidentales y los alemanes ), el adelantamiento de los puestos de artillería a las zonas de vanguardia y la mejora en la coordinación de sus comandantes con las otras ramas del ejército.

Brusilov encontró una decidida oposición de sus colegas , que se inclinaban por la idea aceptada hasta la fecha por todos los beligerantes de atender al principio de concentración de fuerzas en un terreno reducido, de 15-20 kilómetros como máximo. Pero a falta de procedimientos mejores, Alekseyev terminó cediendo a finales de mayo y dió su visto bueno. El avance tendría lugar a comienzos de junio en Galitzia y el sur de la Polonia rusa. Despues de hacer febriles preparativos, Brusilov descargo su ataque el 4 de junio en una línea de 300 kilómetros desde la frontera rumana hasta las marismas del Prypiet. La acumulación artillera fue poderosa, cercana a las 2.000 piezas, aunque al distribuirse en un frente amplio resultó menos apabullante...¡ pero más efectiva ! Ciertamente los austrohúngaros fueron completamente sorprendidos. En torno a la ciudad de Lutsk estaban acampados los 200.000 hombres del IV ejército del archiduque Josef Ferdinand que recibió la acometida del 8º ejército ruso de Kaledin, con 150.000 hombres. Tras un bombardeo de un día, y como recogió más tarde una comisión austriaca: " Los bombardeos, aparte de destruir los obstáculos de alambre dejaron toda la zona de la batalla cubierta por una inmensa y espesa nube de polvo y humo (...) que no dejaba ver a los hombres y dificultaba la respiración, y permitió que los rusos pasaran por encima de los restos de las alambradas y entraran en nuestras trincheras en grandes olas. " El 5 de junio la guarnición de Lutsk huyó y esta cayo en manos del ejército zarista. FOTO. EL ARCHIDUQUE JOSEF FERDINAND, JEFE DEL IV EJERCITO AUSTROHUNGARO EN JUNIO DE 1916


En la parte central del embate, el 11º ejército de Sakharov se apuntó tambien ganancias territoriales; y sobre todo en el extremo sur, en Bucovina, el 9º ejército de Lechitski consiguió doblegar al VII austro-húngaro del barón Von Pflanzer-Baltin capturando 11.000 prisioneros en una sola acción. Tan solo el 7º ejército de Sherbachev falló relativamente, al no aplicar las recomendaciones de Brusilov; alargó demasiado tiempo el bombardeo ( 48 horas ) lo que eliminó el efecto sorpresa, y atacó en un frente estrecho que terminó en el previsible callejón sin salida.

La dificultad para elegir el destino a las reservas austrohúngaras cuando eran varios los puntos amenazados sucesivamente fue, como ya previó Brusilov, otra de las claves de la ofensiva. El caso de Von Pflanzer-Baltin fue especialmente ilustrativo: primero desplazó al sur del río Dniester sus reservas ante la amenaza inicial solo para ver como los rusos reanudaban el asalto al norte del río dejandole fuera de juego y obligandole a dar orden de retirada general, en cuyo trascurso perdió la mitad del VII ejército, unos 100.000 hombres. Para el 20 de junio nada menos que 200.000 soldados austrohúngaros engrosaban las listas de prisioneros.
Si no se produjo la completa desintegración del frente la razón estaba en que los rusos desbordaron sus disponibilidades de suministro locales. La mayoría de las reservas rusas continuaban emplazadas al norte del Prypiat, vigilando a los alemanes: en cierto modo, el grandioso éxito había tomado desprevenidos a los mandos zaristas sitos en Mogilev, que no realizaron preparativos adecuados para explotar el vacío logrado por Brusilov. Entretanto, los estados mayores de los Imperios Centrales, asumiendo su error de haber infravalorado la capacidad de reacción rusa, procedieron a paliar en lo posible el catastrófico panorama de junio. Falkenhayn consideraba que era prioritario bloquear la brecha de Lutsk, y transfirió 6 divisiones alemanas procedentes de Occidente y de la parte norte del frente oriental. Puestas a las órdenes de Von Linsingen, el I y IV ejércitos austrohúngaros tambien quedaron subordinados a su mando, y otro oficial germano, Hans von Seekt ( futuro jefe del Reichwehr en la posguerra ) pasó a ser jefe de estado mayor del destrozado VII ejército austriaco, a pesar de que esta reorganización bajo hegemonía alemana provocó una intensa amargura entre los oficiales austrohúngaros. El mismo Conrad von Hotzendorff tuvo que comprometerse a no emprender ninguna iniciativa sin el visto bueno del OHL; las divisiones que él confiadamente había transferido desde Galitzia a Italia tuvieron retornar apresuradamente.


FOTO. EL GENERAL BRUSILOV, A LA IZQUIERDA CON UNIFORME CAUCASICO, JUNTO AL GENERAL RUZSKI.

18.8.07

MATADERO EN VERDUN ( I )

El 21 de febrero de 1916, a las 4.00 horas de la mañana, una poderosa salva de cañonazos alemanes rompió la quietud en la apacible villa de Verdun sirviendo de prolegómeno para la aplicación de la doctrina del " Trommelfeuer " en la versión más mortífera vista hasta la fecha. La comarca al norte de Verdun recibió a partir de las 7.12 y a lo largo de las horas siguientes un impresionante bombardeo de preparación a cargo de 1.220 piezas artilleras ( incluyendo calibres superpesados de 305, 380 y 420 mm. ), en un frente de 20 kilómetros con eje perpendicular al río Mosa, extendido a otros 60 kilómetros de frente con bombardeos menores de distracción. Los bosques ( Bois de Ville, Bois de Haumont ) y las colinas adyacentes fueron arrasados al instante y transformados en eriales de tocones consumidos y cráteres. El estruendo podía percibirse en 150-200 kilómetros a la redonda, hasta en la sierra de los Vosgos.

El huracán de fuego alargó su alcance al cabo de varias horas y comenzó a afectar el anillo de fortificaciones de Verdun, mientras los morteros y los cañones de menor calibre seguian ensañandose sobre la primera línea gala. Cada hora eran arrojados 100.000 proyectiles, algunos cargados de gas. Al atardecer, a las 16.00 horas se alargó el tiro del bombardeo y agrupaciones de reconocimiento alemanas ( antecedentes de las "sturmtruppen" especializadas ) aprovecharon para cruzar la distancia de separación, la "tierra de nadie" de entre 300 y 1.500 metros y tantearon las posiciones enemigas adelantadas, comprobando los lugares donde el martilleo inmisericorde había alcanzado sus fines. Avanzaban con una sorprendente parsimonia, en filas amplias. Durante el dia 22, enmedio de la nevada, la tónica siguió siendo la misma prolongandose los formidables bombardeos ( que habían consumido más de 2 millones de granadas ) y las misiones de reconocimiento e infiltración. Finalmente con la disminución de la luz surgieron cauta pero ágilmente las siluetas del grueso de los 150.000 infantes del V ejército alemán, embistiendo en una longitud de 12 kilómetros. Las fuerzas inmediatamente comprometidas eran el VII cuerpo de ejército ( von Zwehl ), el XVIII cuerpo ( von Schenk ) y el III cuerpo ( von Lochow ). En vanguardia marchaban las fuerzas seleccionadas equipadas generosamente con lanzallamas, morteros de trinchera y explosivos de mano, aplastando a los miembros de las divisiones francesas 51 y 72, cuyos supervivientes, a pesar del castigo precedente, sugían aquí y allá desde el interior de sus puestos arrasados y abrían fuego de ametralladora frenando a los germanos, obligandoles a reducir esos inesperados núcleos de resistencia uno por uno. Esos grupos desesperados de resistentes realizaban ansiosos llamamientos solicitando fuego de contrabatería, que aliviase la catarata de proyectiles enemigos que estaban padeciendo, pero este solo llegó a materializarse espasmódicamente debido a la escasez de bocas de fuego francesas y su escaso calibre ( la mayoría de las piezas presentes eran del tipo 75 mm)

En cambio en algunos puntos avanzaban sin impedimentos, porque el aplastante bombardeo había nivelado las trincheras sepultando a miles de defensores o dejandolos tan aturdidos que eran incapaces de empuñar las armas o siquiera mantenerse en pie. A lo largo de los dias 22 y 23 se mantuvo el cañoneo y los empujes alemanes que capturaron la serie completa de puestos de vanguardia franceses: Haumont, Herbebois, Brabant y el bosque de Caures. En este último halló la muerte el coronel Driant junto con muchos de sus hombres de una brigada de cazadores alpinos de los batallones 56 y 59 ( de 1.300 solo salieron con vida 110 ). Driant, uno de los jefes de sector en Verdun y diputado por la vecina ciudad de Nancy en la vida civil, había enviado tiempo antes una carta al presidente del Senado en París, Deschanel, exponiendole la vulnerabilidad a la que se había visto reducida Verdun al despojarsela de muchos de sus elementos militares para reforzar Champaña. Estas observaciones provocaron algún revuelo e incertidumbres en el Cuartel General francés, que se tradujeron en una gira de inspección a cargo del general Castelnau durante enero de 1916, que efectivamente aprecio serias deficiencias y aconsejó aumentar la protección en la zona. Pero no hubo tiempo de rectificar antes de que se desencadenara la avalancha germana.

A pesar de todo, determinadas circunstancias alertaron previamente a los defensores de lo que se les venía encima. El ataque, marcado originalmente para el 12 de febrero, fue retrasado varios días debido a las inclemencias ( ventiscas de nieve y lluvias persistentes ) que dificultaban la visibilidad para los apuntadores artilleros tanto terrestres como aereos, aunque los últimos contaban con una inédita concentración de 168 aviones de exploración y caza para tratar de lograr la supremacía aerea local y proteger la más estática tarea de observación de globos y zeppelines. Los alemanes no pudieron ocultar del todo el frenético incremento de su actividad, y junto a testimonios de desertores polacos y alsacianos huidos al campo francés en las jornadas anteriores ( definidos en palabras del Kronprinz Guillermo, que ejercía el mando del V ejército, como " miserables bribones del Landwehr que desertaron a los franceses " ), sirvieron para que al menos los oficiales galos sobre el terreno tomaran nota del posible peligro y redoblaran su vigilancia. Por añadidura Joffre recibió advertencias de diplomáticos destinados en Suiza y Dinamarca a finales de enero, aunque desdeñó su importancia porque él no le daba valor estratégico al enclave de Verdun y le parecia que los alemanes harían otro tanto. Cometió un error de juicio al trasponer su percepción personal a sus antagonistas. FOTO. EL KRONPRINZ GUILLERMO, QUE CONDUJO AL V EJERCITO DURANTE LA SANGRIA DE VERDUN

Para el dia 23 los alemanes habían profundizado 4 kilómetros y los puestos franceses en los altos del Mosa se encontraban directamente amenazados. La progresión, aunque algo ralentizada, era con todo considerada por los jefes del V ejército alemán, el Kronprinz y su jefe de Estado Mayor Kostantin Schmidt Von Knobelsdorff, como satisfactoria. Tomaron en un sentido literal las instrucciones de Falkenhayn de realizar " una ofensiva en la zona del Mosa en dirección a Verdun " y la interpretaron como una orden inapelable, para en sus propias directivas subrayar que había que " capturar la fortaleza de forma inmediata "

Sobre el terreno, la situación era bastante confusa para los galos, con la mayoría de sus comunicaciones telefónicas cortadas. El día 23 a las 18.00 horas se procedió a la evacuación de la población civil de la ciudad, un indicio del agravamiento de la situación. Langle de Cary, a cargo del Grupo de Ejércitos Centro en el que estaba adscrito Verdun, y Herr, comandante con el mando inmediato de las fuerzas locales, insistieron especialmente en proteger los accesos a fuerte Douaumont e incluso planteaban contraatacar al dia siguiente, 24 de febrero. Inmediatamente disponibles contaban con el castigado 30º cuerpo de ejército ( general Chretien ) compuesto por 2 divisiones ordinarias y una de reserva; dejando aparte al 7º cuerpo ( general Bazelaire ) que velaba en la márgen izquierda del Mosa, se encontraban próximos al sector amenazado el 2º cuerpo estacionado en Woevre, con 3 divisones, y las divisiones 37º y 48º a unos 20 kilómetros al sur del saliente.

Pero lo que vió esa jornada fue la continuación del inexorable empuje alemán que desbordó toda la segunda línea y culminó el día 25 con la atrevidísima incursión del sargento Kunze, que al frente de unas patrullas capturó el fuerte de Douaumont, que increiblemente estaba casi desguarnecido ( solo 60 hombres de las fuerzas territoriales) , tal vez por el antedicho caos de comunicaciones: " El sólido y considerado inexpugnable pilar nororiental del sistema defensivo de Verdun ", anotaba Falkenhayn con cierta ironía. Según la apreciación del capitán Von Brandis , destacado en el fuerte recién capturado, había en aquellos instantes una completa ausencia de franceses en el sector de Douaumont-Sonville-Tavannes, y asi se lo comunicó al estado mayor del V ejército; de hecho, el Kronprinz más tarde se lamentó amargamente de que las reservas previstas para explotar estos primeros triunfos sufrieran un importante retraso. Con todo, el inesperado revés obligó a los franceses a organizar una defensa atrincherada e improvisada en toda la planicie amesetada de Douaumont, con un terrible coste en las semanas venideras.
Incluso despues de constarse la virulencia del asalto alemán, Joffre seguía dudando de la trascendencia última de la acción, pero empezó a tomar contramedidas pidiendo a los ingleses que relevaran al 10º ejército francés para así contar con una reserva, y enviando al general Castelnau a la zona como su representante autorizado para tratar de poner orden en la confusión allí reinante. Una vez en el lugar, organizó los primeros refuerzos y despachó con Langle de Cary tomando la resolución de entregar el mando directo del saliente al jefe del 2º ejército, Henri P. Petain con un claro cometido: resistir a toda costa. No habría evacuación en ningún caso.

FOTOS. EL FUERTE DE DOUAUMONT EN VISTA AEREA, ANTES Y DESPUES DE LA BATALLA.

Petain, de 60 años, había ascendido meteoricamente desde 1914, destacando como un sobresaliente táctico con sangre fría, y conocido en su faceta privada por su gran afición a la vida alegre, especialmente las mujeres. Tomó posesión a las 0.00 horas del 26 de febrero ( diagnosticado de neumonia y afectado por la fiebre, contraida en su precipitado e incómodo viaje ) e inmediatamente procedió a imponer disciplina a las tropas confundidas y a establecer una nueva barrera defensiva cuyos lugares pronto alcanzarian un renombre sanguinario: el macizo de Aumiers, Thiaumont, la meseta de Douaumont y fuerte Vaux. En particular emplazó con urgencia cantidades significativas del nuevo cañon de 155 mm ( llamado " Schneider " por su inventor de origen alsaciano ) para devolver los golpes artilleros cuanto antes, a la vez que desplegaba a partir del 27 del mes 13 baterías en la margen izquierda del Mosa para hostigar de flanco a los alemanes que habían conseguido aproximarse a 9 kilómetros del centro de Verdun. Tambien Petain hubo de dar repuesta al acuciante problema de las vías de transporte. Casi todas ellas habían resultado gravemente afectadas por los bombardeos: railes, puentes y carreteras . Los principales ferocarriles de la región estaban bajo el control de los alemanes desde el verano de 1914 ( de hecho procedieron a ampliarlos construyendo nuevos enlaces en vísperas de su ofensiva ), y en definitiva la única arteria disponible para garantizar los recursos indispensables para sostener una batalla de gran estilo, tal como ya se estaba presentando la categoría de la pugna por Verdun, era la carretera secundaria que la unía a Bar-le-Duc, a 45 kilómetros al sur. Fue preciso repararla y ensancharla a toda prisa, convirtiendose en el pulmón francés de Verdun bajo el nombre de la " Vía Sagrada ". De promedio diario transitarían por ella 6.000 camiones y vehículos, que en la ida portaban miles de toneladas de pertrechos y soldados de refresco, y a la vuelta retiraban las enormes cantidades de heridos que se acumulaban en precario.

Esta inopinada capacidad de reacción sorprendió a la jefatura alemana; una semana despues del inicio de la confrontación contabilizaban 25.000 bajas propias y Wild von Hohenborn recogia las primeras dudas: " Falkenhayn esta muy nervioso a causa de las comprobadas y elevadas perdidas que hemos sufrido ". El 28 de febrero se convocó una reunión entre el Kronprinz y el jefe del OHL en la que el primero sostuvo que eran precisos nuevos refuerzos: " no gota a gota, sino a gran escala ", señaló. Tambien era una preocupación la amenaza que representaba el espolón que formaban las posiciones al oeste del Mosa, que los franceses estaban aprovechando para contrabatir la artillería alemana, ahora que la toma de Verdun se retrasaba. Por ello se le ordenó al V ejército, despues de una pequeña pausa a primeros de marzo, que se extendieran los asaltos a la margen izquierda del río simultaneamente a la reanudación del empuje en la margen derecha. A partir del 6 de marzo se repitieron las desesperadas cargas plagadas de heroismo. Petain ordenó mantenerse a cualquier precio en la cota 304 y en la colina de Mort-Homme y el cercano bosque de Corbeaux, donde en unas horas se habían rendido 1.200 soldados , tratando de evitar que los germanos lograran ventaja al dominar los altos. Se adoptaron medidas draconianas, como la amenaza del general De Bazelaire de disparar sobre cualquier unidad propia que tratara de retirarse. El 20 de marzo en el extremo oeste la margen izquierda, en Avoncourt, la traición de algunos desertores propició una victoria parcial alemana que costó a los franceses 3.000 prisioneros, pero la 11º división bávara de Von Kneusel que había protagonizado el afortunado golpe de mano, fracasó en un ulterior intento de aprovechar su ventaja padeciendo graves pérdidas.

El fuerte de Vaux fue blanco predilecto y atrajo una cascada de fuego alemán quedando virtualmente acribillado y con los terrenos circundantes reducidos a un paisaje lunar de socavones. La aldea de igual nombre cambiaría de manos 13 veces a lo largo del mes de marzo en un implacable forcejeo. Arremetidas y defensas igualmente enconadas, repletas de prodigios de valor y sobre todo de un enorme sacrificio se sucedieron en las semanas siguientes, elevando el cómputo de bajas a 90.000 francesas y 82.000 alemanas a primeros de abril, sin que hubiese apenas cambios en la configuración del frente, clavado en torno a Mort-Homme, Douaumont y Vaux. Los franceses tambien resistian en el aire, tratando de arrebatar la supremacía de los cielos a sus contrapartes, entre los que descollaba uno de los primeros ases de naciente aviación bélica: Oswald Boelcke.

Nuevamente, los juicios de Hohenborn ilustran sobre el dilema en el que se debatian los jefes alemanes ¿ debian continuar o parar ?: " Todo va lentamente en Verdun ¡ desafortunadamente ! Knobelsdorff esta acabado y las tropas están consumidas. En las deliberaciones con Falkenhayn, si alguien pide hacer un parón, yo proclamo: ¡ No ! Este asunto tiene que ser llevado a término , aunque naturalmente no debe convertirse en otro Ypres ". Las vacilaciones fueron desestimadas y más unidades fueron destinadas a ser consumidas en la vorágine. Ahora eran divisiones completas las que en el plazo de días quedaban completamente destrozadas: alguna de ellas sufrió hasta 11.000 bajas ( respecto a los 15.000 hombres originales ), aunque la disciplina prusiana hacia que arrostrasen al enemigo sin dudar.

El escenario no estaba evolucionando según las predicciones de Falkenhayn; no tenía Verdun ni estaba logrando el degaste superior de los franceses porque el de sus propias filas estaba siendo desmesurado.Por aquellas mismas fechas, en el campo frances se habian producido importantes relevos. Joffre, molesto por las constantes peticiones de refuerzos de Petain, el intento (fracasado) de éste para conservar más piezas de artillería que Joffre destinó a la inminente batalla del Somme, y la impaciencia del comandante en jefe francés y de algunos políticos por lo que consideraban tácticas excesivamente defensivas de Petain finalmente forzaron su cambio de destino el 30 de abril, eso si, con una "patada hacia arriba", una promoción al mando de el Grupo de Ejércitos Centro. El cambio de liderato en el 2º ejército frances en Verdún halló traducción en nuevos aires agresivos. Se acabó la “obsesión” defensiva de Petain y se sustituyó por el voluntarismo entusiasta de su sustituto,Robert Nivelle, hasta entonces jefe del 3º cuerpo de ejército. Hacia el 1 de mayo de 1916 el 2º ejército contaba con 540.000 hombres subdivididos en 7 cuerpos de ejército. Aunque el empuje del adversario continuaba en la margen izquierda del Mosa, Nivelle se preparó para recuperar fuerte Douaumont, y desde el 17 de mayo ordenó bombardeos intensivos sobre él, siguiendo el principio establecido el año anterior: “la artillería destruye, la infantería ocupa”. Entretanto, los alemanes habían sufrido un grave percance en el interior del fuerte, el 8 de mayo, cuando un incendio en su interior y las explosiones sucesivas de diversa munición almacenada en una de las casamatas provocaron nada menos 700 muertos y 1.800 heridos.

El general Mangin, un áspero veterano de las luchas coloniales, era ahora el lugarteniente de Nivelle y el encargado de poner en práctica la reconquista de Douaumont